17 de diciembre de 2005

Declaraciones de élder Robert C. Oaks en el Día Mundial del SIDA

Por Jason Clark
Diciembre del 2005

En el Día Mundial del SIDA, un miembro del Primer Quórum de los Setenta declaró que las personas con SIDA deben ser tratadas con dignidad, bondad, y mayor compasión. El élder Robert C. Oaks dijo que el SIDA es una enfermedad trágica y perjudicial que afecta a personas de todo el mundo y de todos los niveles sociales.

El élder Oaks dijo que “las familias, los individuos y las comunidades han sentido los dolorosos y fatales efectos del SIDA. Lloramos con los que han perdido a seres queridos y saludamos con respeto al personal médico que incansablemente brinda consuelo y ayuda a los que padecen y luchan contra este mal.”

Estas declaraciones señalan el progreso que la Iglesia Mormona parece haber hecho desde 1983, cuando el Presidente Gordon B. Hinckley sugirió en un discurso que los homosexuales que contaren el SIDA adquieren lo que se merecen. “La paga del pecado es la muerte.” Esa fue la pasmosa declaración que el Pte. Hinckley hiciera en la conferencia general de la Iglesia de abril de 1987 refiriéndose a aquellos que quebrantan la ley mormona de castidad y adquieren el VIH.

Lamentablemente el élder Oaks también hizo alguna declaraciones equivocadas en cuanto a la crisis africana de SIDA cuando dijo que los programas que distribuyen condones y educan sobre las prácticas sexuales más seguras “no son efectivos”.

“Naturalmente, la fidelidad y la monogamia ayudan a prevenir la propagación del SIDA,” dice Hugo Salinas, Director Asociado de Afirmación: Mormones Gays y Mormonas Lesbianas. “Sin embargo, la declaración del élder Oaks es demasiado general, pues ignora a los miles de mujeres que se enferman cuando sus maridos, después de haber contraído el VIH, las obligan a mantener relaciones sexuales por la fuerza.”

Dice Salinas: “La declaración del Élder Oaks no tiene ninguna aplicación para las personas que aprendieron desde pequeñas la importancia de la fidelidad conyugal pero, sin que los sepan, tienen un cónyuge o una pareja que no les es fiel. El élder Oaks también parece ignorar a las personas que pueden haber contraído la enfermedad en una relación o en un matrimonio previo.”

“Necesitamos soluciones reales que se apliquen al mundo en que vivimos”, dice Salinas. “Si los líderes de la Iglesia aceptaran las prácticas sexuales seguras, en vez de condenarlas, entonces estarían ayudando a librar una batalla contra la ignorancia y el temor, que son dos de los problemas fundamentales en relación con el SIDA.”

La declaración del élder Oaks se halla disponible en inglés en http://www.lds.org/newsroom/showrelease/0,15503,3881-1-22566,00.html .

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