14 de febrero de 2007

Pelos de la cola… del diablo

Diferencias que mantienen separadas a las iglesias Católica, Anglicana y otras confesiones cristianas no tienen que ver en rigor con el Evangelio, sino que con pasiones humanas

por : Raúl G. Gutiérrez Valenzuela, editor del GRANVALPARAISO.CL

MUCHOS AÑOS ATRÁS, cuando EE.UU. hervía con el debate sobre la discriminación racial y el líder negro Martin Luther King movilizaba a enormes masas en su lucha, no violenta, contra la discriminación instaurada por los blancos, Robert Kennedy, que estuvo a punto de ser Presidente de los EE.UU., tras el asesinato de su hermano John, escribió un estremecedor artículo cuyo título era: “¿Y si Dios fuera negro?” La pregunta podría formularse, poniendo como protagonistas a otros grupos que han sufrido intensa discriminación en el mundo occidental. Podríamos, por cierto, preguntar en EE.UU. hoy, “¿Y si Dios fuera musulmán?”
A la luz de la hostilidad, incluso criminal, que han sufrido por tanto tiempo, por parte de personas que se proclaman creyentes, cristianas, cabría también preguntarse “¿Y si Dios fuera homosexual?”
Algunos se niegan siquiera a imaginar que Jesucristo haya sido un hombre “normal” y que haya tenido relaciones sexuales con una o con varias mujeres. Sugerirlo, siquiera, representaba hasta hace algún tiempo, un verdadero sacrilegio; es cosa de recordar el impacto que provocó el film La Última Tentación de Cristo, en el que se plantea una relación amorosa entre Jesús y María Magdalena. Un escándalo que en realidad se desató mucho antes, ya que el film se basó en una notable novela del escritor griego Nikos Kazantzakis, un cristiano ortodoxo de cuya fe nunca nadie tuvo dudas.
El Evangelio no contiene ninguna alusión al tema de la homosexualidad. Desde la Antigüedad se conocen versiones de la estrecha amistad que existía entre Jesús y el discípulo amado, así tal cual lo presenta el Evangelio, el joven Juan, quien habría de ser después el autor del Apocalipsis, el libro con que se cierra la Biblia. La Última Cena de Leonardo Da Vinci presenta a Juan en una actitud más que cariñosa con Jesucristo.

DIFERENCIAS DE NINGUNA ENVERGADURA
Pero dejemos de lado estas disquisiciones para ir a lo que podría ser lo medular. Las iglesias Católica y Anglicana siguen separadas por problemas, que según han calificado sus jerarquías, son "de gran envergadura". Hilando un poco más fino, se descubre que ellas tienen que ver con el matrimonio de homosexuales y la admisión de mujeres al sacerdocio y el episcopado. Es decir, ambas partes reconocen a Jesucristo como Hijo de Dios, el enviado especial para reconciliar a los seres humanos con Dios Padre y llamarnos a vivir una vida plena, que se podrá materializar tras la existencia terrena.
Ambas confesiones, la católica y la anglicana, reconocen el Sermón de la Montaña como la cúspide de la sabiduría y lo que ha de guiar la conducta de quienes son seguidores de Cristo. Discrepan entonces, acerca de si las mujeres deben acceder o no al sacerdocio, tema acerca del cual Jesucristo no tuvo ninguna declaración explícita que haya sido recogida en los Evangelios, los cuales, a su turno, tampoco merecen la fe del carbonero, porque es bien sabido que fueron escritos años, e incluso décadas, después de la muerte de Cristo para públicos y con fines muy específicos. Cada uno de tales textos, que son muchos más que los cuatro reconocidos oficialmente, destacaron algunos aspectos de la personalidad y enseñanza de Jesús y comprensiblemente desecharon otros.
En una época en que no existía la mentalidad científica, técnica o positivista que impera en la actualidad, uno puede aproximarse al pensamiento de Cristo en estas materias considerando la forma en que trató a la mujer adúltera y a esa otra que había tenido siete maridos y que, además no era judía, sino samaritana y, por lo tanto, despreciada por los compatriotas de Jesús. También es elocuente el hecho de que al pie de la cruz estuvieron la Madre de Jesús y al menos un par de otras mujeres valerosas, que lo acompañaron hasta el final, a diferencia de lo que sucedió con sus apóstoles, con la sola excepción, precisamente de Juan, el discípulo amado. No deja de ser sorprendente, también, que según el relato evangélico, Cristo resucitado se manifestó en primer lugar a mujeres, pese que en la sociedad de entonces las féminas se encontraban en una situación de evidente menosprecio.
Todas las señales, pues, apuntan a que Jesucristo estaba en contra de esa discriminación. Y si bien no llamó a mujeres para que lo acompañaran en su vagabundeo sistemático durante tres años para predicar su Evangelio, es sabido que tenía amigas, y muy cercanas: María Magdalena y Marta y María, las hermanas de Lázaro.
En cuanto a los homosexuales, no existe ni la menor referencia en los Evangelios. Sin embargo, una pista inocultable es la actitud siempre abierta de Jesucristo respecto de los excluidos, partiendo por los pobres, los enfermos y en especial los leprosos, a quienes, violando las normas y disposiciones legales y sanitarias de la época, acoge y trata con especial cariño.
En consecuencia, sostener, como lo hace la Iglesia Católica, que Jesucristo deliberadamente optó por no aceptar a las mujeres en el sacerdocio constituye un abuso de confianza; lo mismo cabría afirmar respecto de la homosexualidad.

LEY DE DIOS Y MENTALIDADES HUMANAS
Otra cosa muy distinta, son las mentalidades que a lo largo de los siglos y milenios se han ido sedimentando en las sociedades y culturas y que han llevado a suponer que corresponden a la enseñanza evangélica o a la Ley de Dios. Si pensamos por tomar como Ley de Dios el Antiguo Testamento, mejor es que desechemos la tentación porque nos habla de un Dios vengativo, que no trepida en sacrificar a miles de inocentes para proteger a un pueblo escogido, supuestamente su favorito, en detrimento de todos los restantes. Un Dios sanguinario, un Dios demasiado hecho a imagen de pueblos de mentalidad pre-cristiana.
La Verdad es la que nos hará libres, proclama Jesús. Y la verdad es que entre las jerarquías católica y anglicana persisten diferencias sobre temas a los cuales ellas le otorgan significación, pero que no revisten mayor trascendencia desde el punto de vista de la fe y de los grandes principios que inspiran al cristianismo y que lo diferencian, categórica e intrínsecamente, de la mentalidad del neoliberalismo que nos está asfixiando ahora a los chilenos, al mundo occidental y, en buena medida, a buena parte del planeta.
Por lo tanto, los cristianos de una u otra denominación, católicos, anglicanos y podríamos agregar, por cierto, luteranos y bautistas y un gran etcétera deben presionar a sus jerarquías para que la corten algún día, ojalá cercano, con este escándalo de mantener divisiones que obedecen a proyecciones de sus propios temores, deficiencias hormonales o siquiátricas, antes que al texto y menos aún al espíritu de los Evangelios. Porque si uno examina el espíritu, más allá de la letra de los textos del Nuevo Testamento, y sobre todo el Evangelio, descubrirá que el sacerdocio o no de las mujeres, de los célibes o casados, y la vida íntima de los homosexuales son literalmente pelos de la cola.
La fuerza del Evangelio reside en la médula de sus enseñanzas, y no en esos aspectos francamente menores, al punto que uno puede, seriamente afirmar que si Jesús hubiera sido homosexual, eso no erosionaría en lo mas mínimo, no debilitaría ni siquiera en un ápice el valor y la fuerza del mensaje que Él trajo al mundo.

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ADVERTENCIA: Este artículo fue publicado en http://www.granvalparaiso.cl/religetic/jesus/pelosdelacola.htm. GRANVALPARAISO.CL es un diario electrónico de comentarios y opiniones sobre temas nacionales y locales, sujeto a permanente actualización, propiedad del periodista Raúl Gerardo Gutiérrez Valenzuela. Raúl Gutiérrez Valenzuela se tituló en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile en 1967, y ejerce como director y representante legal de este medio electrónico.Obviamente, no compartimos todas las apreciaciones, opiniones y puntos de vista del periodista, que no escribe para entretener sino para provocar. Pero esta es una prueba más de que algunas cosas están cambiando en la sociedad chilena.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hermanos entiendo su dificultosa situación ,merecen apoyo por esta pesada cruz que deben sobrellevar en esta probación mortal..... ...........................................................lamento informarles que el evangelio no justifica la homosexualidad ...tuve un amigo gay que pertenecía a la iglesia ,sé que debe ser dificíl ,la iglesia se ha pronunciado en cuanto a este teme y han aconsejado apoyar y no críticar a los miembros con este problema pero aclara que si bien la condición de ser homosexual NO ES PECADO , EL SEDER A LAS TENTACIONES Y PRACTICAR LA HOMOSEXUALIDAD SI LO ES y todo aquel que este promoviendo esta iniquidad no está para nada en lo correcto ,DIOS los ama a ustedes a pesar de su problema estoy seguro ,lo he podido sentir durante mi misión en el sur de chile cuando compartí con personas con este problema.....pero no desea que practiquen tales cosas que los separarán eterna mente de el ...moisés dijo "maldito el que se hecha con varón "....si alguien lo ha hecho...por favor aún estás a tiempo de arrepentirte ,para la expiación ,no hay nada que no se pueda limpiar...confía,-------------------------Pablo dijo que el hombre no debía cambiar el uso natural (en cuanto a las relaciones sexuales)----------HERMANO DUEÑO DE ESTE BLOG NO TE CONOZCO PERO TE AMO CON EL AMOR DE CRISTO Y ENTIENDO LAS TRISTEZAS E INJUSTICIAS QUE DEBES HABER PASADO POR TU CONDICIÓN ,PERO POR ESE MÍSMO AMOR TE DIGO ,ARREPIENTETE Y EN LUGAR DE TRATAR DE RECONCILIAR A LA FORNICACIÓN CON EL EVANGELIO ,RECONCILIATE TÚ CON CRISTO ,EL TE ESTÁ ESPERANDO Y TAMBIÉN TODOS LOS HERMANOS QUE TRATAREMOS JUNTO CONTIGO DE SEGUIR SU EJEMPLO .....CIERRA ESTÁ BASURA Y NO TE CONDENES MÁS.

Anónimo dijo...

Me parece, en lo personal, y sin tratar de identificar los motivos propios del autor del comentario anterior, que no entiende nada de lo que se trata la homosexualidad. Si la situación de los homosexuales es dificultosa es porque el medio, el entorno, la hace dificultosa. Y la pesadez de la "cruz" que un homosexual puede cargar está determinada por lo mismo, por la actitud homofóbica de la gente. Afortunadamente, los últimos pronunciamientos oficiales de la Iglesia SUD son menos homofóbicos que en los tiempos de "El Milagro del Perdón": ahora tenemos "Dios Ama a sus Hijos", que es un verdadero vuelco en la situación, aunque se trate de pequeños pasos todavía. Pero son pasos en la dirección correcta. Demasiado a menudo suele seguir siendo muy cierto eso de "más papista que el papa". Y en todas partes.
Es obvio que Dios nos ama a todos y a todas por igual, a todos los hombres y a todas las mujeres que ha creado, porque todos somos Sus hijos y Sus hijas. Eso no cambia.
Las citas que se hagan del Antiguo Testamento son tan extemporáneas como los sacrificios de animales o el apedrear hasta la muerte a quien maldiga a sus padres, o a quien use en su vestuario mezcla de fibras diferentes... tampoco ejecutamos a pedradas a los millones de adúlteros que existen en todas partes, incluso, sí, incluso donde creemos que no. La Toráh ha dejado de ser obligatoria y de ser la Ley de conducta. Claro que nos sirve de ejemplo de las cosas pasadas y contiene valiosas enseñanzas. Pero ahora estamos bajo la Ley del amor. Ese es el principio rector de todo.
Nosotros no tenemos tristezas ni estamos marcados por las injusticias sociales por "nuestra condición"... ni tratamos de reconciliar la fornicación con el Evangelio. Nuestro objetivo es reconciliar nuestra naturaleza con nuestra espiritualidad, desaprender los viejos errores que nos han inculcado, esos viejos errores atávicos que forman parte de una sociedad basada en la represión y en una casuística que se origina con la herejía gnóstica.
Nuestro testimonio se fortalece en la verdad de la Palabra de nuestro Dios y Padre, en su Evangelio eterno y en el amor verdadero, ese que proviene de arriba, desde el Hogar Celestial al que también aspiramos alcanzar, como lo prometió el profeta José Smith a cierto joven que perdió a su amigo.
Gracias por este blog. Es una verdadera fuente de consuelo y de amor pero, sobre todo, es una fuente inapreciable para entender que Dios nos ama a todos y a todas por igual. Sí, "Dios Ama a sus Hijos", quienquiera que sean.