29 de abril de 2011

Mi mayor sueño, hacer la Misión


"Todo empezó a cambiar cuando me decidí a enviar mis papeles para poder ir a una misión. Me sentía preparado, me sentía listo."

por Wagner Silveira Santos
Bahía – Brasil

Mi nombre es Wagner Silveira Santos, tengo 29 años y soy miembro de la iglesia hace diez años.
Antes de convertirme en miembro de la Iglesia ya me estaba involucrado con hombres, pero todavía estaba en la fase de negación. No me aceptaba tal como era, de hecho, con quien soy; entonces vivía en conflicto conmigo mismo. Y ya tenía en mente cambiar, dejando de hacer las cosas que creía que estaban equivocados. Por lo tanto, conocí a los misioneros, recibí las charlas y todo lo demás. Como deseaba desde el fondo de mi corazón hacer un cambio en mi vida entonces me agarré con uñas y dientes, leí el Libro de Mormón, oré y realmente obtuve la tan esperada respuesta sobre el Libro de Mormón.
Pero no fue fácil para mí, no; bautizarme fue una lucha, porque tenía una educación religiosa, nací en un hogar cristiano y de ahí se puede imaginar la locura que estaba en mi mente! Mi familia en ese momento no quería que yo me bautizara porque decían que la Iglesia era una secta, o sea, me dijeron un montón de tonterías acerca de la Iglesia. Pero decidí bautizarme, después de todo necesitaba un cambio, lo ansiaba, había orado, recibí la respuesta, entonces hice lo que era obvio y me bauticé.
Sólo que yo no tenía confianza en ellos, no los conocía, entonces para protegerme decidí no hablar de mi envolvimiento con hombres. En la entrevista del bautismo, quiero decir que no he mentido, omití cosas. Pero no me sentí mal por ello, no me sentía un pecador; al contrario la sensación después del bautismo fue maravillosa, una experiencia increíble, única en mi vida.
En ese momento supe lo que estaba haciendo era correcto. Lo más sorprendente era lo que sentía, no estaba sintiendo atracción por hombres; pensé que mi Dios me había sanado, que estaba libre. Me sentí limpio, puro, sin pecado.
Pero no todo es color de rosa en nuestras vidas...
Todo comenzó a cambiar cuando me decidí a enviar mis papeles para ir a una misión. Me sentía preparado, me sentía listo, porque hasta entonces no sentía atracción por los hombres, no como antes, porque me estaba controlando, no ocurrió inmediatamente, pero aquella alegría que yo sentía fue cambiando poco a poco y de nuevo me encontré pensando en hombres, y no eran los misioneros, a que siempre respeté.
Como decía, todo empezó a cambiar cuando me decidí a enviar mis papeles. Pasé la entrevista con mi obispo de esa época y todo iba bien, entonces él me hizo una pregunta que un miembro está cansado de ta saber, y le dije que no! Nunca me envolví con hombres. Pero me sentía mal por lo que dije y quería decir la verdad porque quería ir a una misión y quería ir puro y limpio, sin nada de qué preocuparme.
Entonces, en una segunda entrevista resolví hablar; el obispo me preguntó si hacía mucho tiempo desde que tuve relaciones con hombres. Le dije que sí, mucho antes de bautizarme; sin embargo, se volvió hacia mí y dijo, "Wagner, usted no irá a la misión.”
Eso para mí fue un shock tremendo, y todo se convirtió en una tormenta, pues pasé por entrevista nuevamente, pasé un tiempo sin tomar los sacramentos, pasé por el consejo disciplinario, etc. Pero aún así me mantuve en la Iglesia firme y fuerte.
Pero las cosas empezaron a desmoronarse. Comencé a ser perseguido dentro de la iglesia, toda la estaca supo de mí, comencé a sufrir perjuicio dentro de la iglesia. El más cruel de todos. El presidente de estaca hizo de mí lo peor de todos. No voy a relatarlo ahora, porque esto se está convirtiendo en una carta (se ríe). Pero él me echó de la casa de un miembro en el que yo me encontraba, cruel y fríamente; ni el miembro sabía el por qué, pero hizo lo que él dijo y me hizo salir de su casa. El asunto es que ellos iban a viajar y yo iba a cuidar a los hijos de ellos, que en esa época eran pequeños. Fue entonces cuando él entró y dijo: “¿Qué está haciendo aquí? Mario, échelo de aquí ahora mismo, mándelo a su casa.” Yo me quedé sin reaccionar en ese momento, porque no sabía lo que estaba sucediendo o lo que estaba haciendo conmigo.
En aquel momento quedé sin reacción alguna, no supe qué decir, solo percibí la mirada intolerante y homofóbica de ese hombre. Eso me dolió profundamente, pues soy gay, pero no soy pedófilo, nunca lo fui. Ese episodio nunca se borró de mi mente, me marcó hasta el día de hoy; nunca había sufrido tamaño prejuicio en mi vida, y tan cruel e inhumano como eso. La furia de aquél hombre con un chico de 19 años, que había ido a ese lugar solo para ayudar, pues amaba a aquella familia y ellos eran muy importantes para él. Pero la familia tampoco se involucró, se alejaron de mí, sin siquiera dar una explicación o decirme el motivo.
Me alejé de la iglesia después de eso, estuve fuera por dos años hasta que regresé de nuevo a la iglesia. Miembros me convenció de volver allí y así fue. Pero entonces aún tenía el conflicto existencial en mi vida luchando contra mi homosexualidad. Constantemente luchando para mantenerme firme. Pasé nuevamente por el consejo, que me desasoció de la iglesia durante casi un año pero todavía quería cambiar, no quería renunciar a ganar esta lucha, esta batalla. Fui readmitido, recibí un llamamiento, fui presidente de la escuela dominical, enseñé en la primaria de seminario e instituto. Y mientras tanto, una vez más, traté de enviar mis papeles a la misión, porque una vez más estaba preparado para poder hacer una misión de tiempo completo.
Pero una vez que todo había ido cuesta abajo, pasé por mi obispo OK. Pero tenía que pasar por el presidente de estaca. Me había olvidado de mencionar que el anterior había perdido su llamamiento porque estaba siendo investigado por el delito de corrupción, fue concejal en un pueblo cerca de la mía y había robado una gran cantidad de dinero, y fuera de eso él hizo muchas cosas equivocadas en la iglesia. Y, tomen en cuenta el detalle, él aún es miembro de la Iglesia, después de todo lo que hizo, solo que ahora vive en otra ciudad, pero no sé si él tiene llamamiento, pero no debe haber ninguna duda de eso.
Solo que el que lo reemplazó era de la misma, era no, es de la misma calaña que el otro, es decir, totalmente homófobo y extremadamente homófobo. Y a veces, hemos discutido, pero debido a su arrogancia y su manera grosera de tratar a las personas.
De todos modos pasé la entrevista con él por primera vez, todo bien, todo OK; dijo que enviaría los documentos; yo estaba muy feliz porque pensé que había llegado el momento tan esperado por mí. Servir como misionero.
Pero no, él me mandó llamar en otra ocasión a entrevista y me dijo que sería mejor para mí servir en la misma iglesia, pues él había orado y sentía que no debe enviar mi solicitud.
Ahora les pregunto: ¿Lo hizo? En mi honesta opinión, no. ¿O él se estaba vengando de mí a causa de nuestras peleas, o incluso por ser homofóbico y pensar que iba a echarme encima de los misioneros? Es decir, no fue todo lo que había hecho, fue casi en vano, porque se mantuvo firme y fuerte; una vez más mi sueño se había escapado a través de mis manos. Y una vez más, estaba solo, frágil y todo lo demás. Y una vez más, derrotado y sin saber dónde encontrar apoyo, volví a involucrarme con hombres. Sólo que esta vez no hablé nada con ellos y de nuevo salí de la iglesia.
Y de nuevo, después de un año (se ríe), ustedes deben estarme hallando un aburrimiento. Se reirán de tanto que escribo, pero quiero decir todo lo que me hicieron allá dentro.
Y otra vez pasé por el consejo, sólo que esta vez no fui meramente expulsado de la iglesia, sino casi fui excomulgado, pero no me fui, me quedé otra vez. Y de ahí nuevamente presidente de la escuela dominical, clases en la primaria, etc. Solo que el conflicto en mi vida continuaba y esta vez fue mucho peor, sin saber a quién acudir para pedir ayuda, me sentí solo, desamparado.
Y entré en el comienzo de la depresión. Quería matarme constantemente. Yo quería poner fin a esa sensación que sentía, quería poner fin a la agonía en que me encontraba. Y ahí fue que me decidí a buscar por mi cuenta un psicólogo, el cual me ha ayudado mucho para pasar de la etapa de negación, la que creo que es la fase más peligrosa de una persona, a la etapa de aceptación. Fue entonces cuando comencé a tener un cambio de mentalidad hacia la aceptación. Este psicólogo era muy bueno, porque no es como muchos que tratan de lavar el cerebro a la gente confundiendo más todavía a las personas; al contrario, él me ayudó mucho.
En fin, resumiendo, si no va a haber más historias, sonría. No fui excomulgado ni desasociado de la iglesia; todavía sigo siendo miembro de la misma, pero no la frecuento, voy de vez en cuando.
¿De qué sirve estar en un lugar donde soy discriminado, en la que no confío en nadie de allí?
Ah, me había olvidado de contarles. Sufrí otro gran prejuicio. Ah, detalle, no crean todo lo que ustedes hablen con su obispo o en el consejo de uno de ellos, porque todo es mentira, y lo sé muy bien.
He sido acusado en otra ocasión de pedofilia. Conocí a una familia de la iglesia hace muchos años, vi a sus hijos crecer y hasta ayudé a criarlos, ah, pero esta es otra familia, no es la que yo mencioné antes, no. El obispo, que era de otro barrio, habló con la madre dos niños y le dijo que no los dejara conmigo, porque yo era peligroso, aunque no sé qué tan de cierto hay de eso, porque él nunca llegó a hablarme o preguntarme si era verdad o no. Quien me habló de eso fue una chica que trabajaba en esa época en la casa de la madre de los niños. La madre de los niños le preguntó a la chica si yo había tocado a los niños de forma diferente, etc. Y ella le dijo que no, que yo nunca había tocado o hecho algo a los niños, porque los niños eran para mí como hijos y jamás yo iría a hacerles algo malo. Y ella le preguntó el por qué de la pregunta. Y la madre de los niños le dijo que el obispo le había dicho que no dejara a los niños conmigo. Pero algo bueno sucedió, pues ella no los apartó de mí, ya que eso me mataría por dentro. Los niños, los tres, son como hijos para mí, pues los vi en la barriga de su madre, y los vi nacer y hasta hoy convivo con ellos. Mi amor por ellos es el de padre. La chica que me lo contó me pidió que no comentara nada al respecto, porque temía perder el empleo, y que si ella me habló de eso fue porque no concordaba con eso y me dijo que nunca iba a entrar en mi iglesia, pues ellos son homfóbicos y no deberían hacer ese tipo de cosas, pues ella me conoce muy bien y sabe de mi carácter y sabe que yo nunca haría mal alguno a los niños, ni a ningún otro niño. Ella quedó indignada y yo más todavía, pues quería enjuiciar a la iglesia por calumnia y difamación.
Yo no encontré acertado lo que hicieron conmigo, ¿cómo me pueden acusar de algo que no es verdadero y aun más, propagar algo de ese tipo? Pero al final no hice nada por la chica, por no querer hacerle daño a ella y no perjudicar a la iglesia, incluso después de que aquellas personas hayan hecho algo tan terrible conmigo. ¿Qué hice para que me persiguieran de esa manera? Nada, nunca hice nada contra ellos. ¿Y por qué tanta rabia y persecución de este modo? Ellos me hicieron un mal muy grande en mi vida, pero no pagué el mal con mal, aunque pude haber demandado, e incluso ganar dinero, pero, ¿iba a tener felicidad? No, no la obtendría porque, ¿qué ganaría con tener el dinero de ellos y no ser feliz?
Hoy me encuentro feliz, no completamente, pero mucho mejor que antes; hoy estoy más fuerte, más seguro de mí mismo. Preparado para luchar contra todo y contra todos los que quieran hacerme daño y aun en contra de mis amigos.
Hoy en día mi familia sabe quién soy; mi madre me llevó en una boda de mi hermana, los demás no, pero es otra historia, otro capítulo.
Lo que quiero es ayudar a otros que como yo han sufrido el perjuicio o el desprecio, de aquellos que están en sus llamamientos, en los que deberían ayudar y no juzgar y prejuzgar a la gente que van a ellos en busca de ayuda.
Mi nombre es Wagner, a quien quiera ser mi amigo, estoy aquí con los brazos abiertos para poder ayudar y orientar a aquellos que necesitan ayuda.
Gracias por todo y voy a pedir disculpas por la enorme carta que he escrito. Ah, una cosa más, en mi página de facebook puse un artículo sobre los mormones gays y lesbianas referente a la decisión de la Corte Suprema de California, que está causando una polémica, porque tengo amigos que son la iglesia en la que están discutiendo conmigo y otras personas y amigos que no son de la iglesia y que son gays.

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