2 de febrero de 2013

DECLARACION PUBLICA DE LA MISION SACERDOTAL TERCERMUNDISTA ANTE LOS DICHOS DEL CARDENAL JORGE MEDINA ESTEVEZ.

de Misión Sacerdotal Tercermundista Chile, el Sábado, 2 de febrero de 2013 a la(s) 23:00

Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano,

está aún en las tinieblas.

Quien ama a su hermano permanece en la luz

y no tropieza.

Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas,

camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las

tinieblas han cegado sus ojos.

1 Juan2, 9-11

Ante los dichos del Cardenal Jorge Arturo Medina Estevez, de la Iglesia Católica Romana, publicados en su carta al presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado, Hernán Larraín fechada el 13 de enero de 2013, y desde nuestro firme sentimiento de pertenencia a una Iglesia cristiana que debe ser imagen de Dios, pero que también es obra imperfecta de los hombres, los ministros de la Misión Sacerdotal Tercermundista, abajo firmantes queremos manifestar:

1. Nuestra profunda tristeza por la pobre e incoherente imagen que, una y otra vez, ofrece parte de nuestros hermanos clerigos, especialistas en sembrar culpabilidad, desesperanza y dolor.

2. Nuestro asombro ante la afirmación del cardenal Medina en cuanto a que la homosexualidad es una enfermedad, equiparándola con la pedofilia e, ignorando cualquier fundamento científico de sobra conocido y avalado por la OMS, y sin embargo otorgando sospechosa credibilidad a teorías que presentan a los homosexuales como personas desviadas, enfermas, inseguras, con defectos en la educación moral y afectiva, incluso contagiosas, todas estas ideas casualmente obra de grupos ultraconservadores, con los que el Obispo Espinoza parece tener cierta afinidad.

3. Recordamos al Cardenal que, a lo largo de la historia, un número insospechado de mujeres y hombres anónimos, muchas y muchos de ellos personajes relevantes como médicos, arquitectos, maestros y educadores, teólogos y religiosos, filósofos, científicos, políticos, humanistas, artistas, han sido homosexuales o lesbianas, algunos capaces de haber puesto cara y nombre a su identidad afectiva; para ninguno supuso razón alguna de sentirse o comportarse como enfermos o desviados.

4. Nuestra indignación por cuanto este tipo de declaraciones y actuaciones de cierta parte de cristianos no hace más que ampliar la distancia entre la sociedad y el rostro amoroso de Dios, provocar un profundo rechazo del mundo de la diversidad sexual, que también son nuestros hermanos y hermanas, con respecto a los cristianos, y crear nuevas situaciones de desesperanza y dolor entre los creyentes que intentan vivir la fe en Dios y su realidad afectiva a un mismo tiempo. La discriminación, persecución y en definitiva, fomento de la violencia hacia las personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, no es precisamente lo que recoge el Evangelio como ejemplo a seguir.

5. Pedimos en la caridad cristiana al Cardenal Medina que ponga más Evangelio en sus palabras y en sus actos; que sea pastor y no lobo para el rebaño; que reconozca que Jesucristo de quien dice ser imagen, jamás obraría de una forma tan ofensiva en nombre del Padre; que medite en la oración su historia personal de declaraciones y actuaciones contra los cristianos de la diversidad sexual y descubra si es ciertamente este el camino que, como obispo, debe mantener.

6. Las declaraciones pasadas, presentes o futuras del Cardenal Medina, y sus actuaciones contra los homosexuales y sus familias y las de otros miembros de las jerarquías cristianas ayer, hoy o mañana, no son de ninguna manera la representación del sentir de la mayoría de los cristianos y católicos. Sus palabras y sus actos podrán causarnos dolor e indignación, pero no por eso harán que nos hagan parte de sus sentimientos excluyentes de un cristianismo que acoge, en cuyo seno encontramos el amor de Jesucristo, ajenos a los pastores que han confundido su vocación. Constatamos y experimentamos que otra Iglesia es posible, y así queremos anunciarlo.

7. Como pastores, desde el corazón les decimos a nuestros hermanos y nuestras hermanas de la diversidad sexual y a sus familias, queremos pedirles perdón a nombre de aquellos que basados en sus fundamentalismos, dañan vuestra fe y distorsionan el rostro amoroso de Dios, asegurándoles que nuestras comunidades eclesiales de la Misión Sacerdotal Tercermundista (MST) tienen un claro compromiso con la búsqueda de la justicia y de la paz para nuestra sociedad, y desde esta perspectiva les acompañamos, les amamos y les recibimos con los sentimientos de Jesús, y seguiremos acercando el Evangelio a los alejados y marginados, a todas y a todos los que fueron alguna vez rechazados por causa de su identidad afectivo-sexual. Pues nada ni nadie nos apartará del amor de Dios.

Les saluda y bendice

+ALEJANDRO SORIA MARTIN

Obispo Moderador de la MST

Pbro. Francisco Castro Figueroa

Encargado Pastoral en Chile de la MST

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